El músico estadounidense Steve Roitstein se transformó en un estudioso de la música afrocubana hasta que logró lo que quería: fusionar los ritmos caribeños con su propia producción de funk.
Roitstein se dio tempranamente cuenta de una desventaja: en la cultura cubana, el ritmo forma parte integral de la manera como el caribeño siente la vida, es una manera internalizada de expresar experiencias y emociones.
El músico estadounidense se dio a la tarea de buscar, dentro de sus propios patrones musicales, las equivalencias con el ritmo cubano.
Vea el resultado de su producción en este video de BBC Mundo.
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