Como agua fría cayó la noticia en el gobierno vasco, conducido por el socialista Patxi López, de la decisión del jurado del certamen Euskadi Literatura.
El ganador de este año es Joseba Sarrionandia, alias Sarri, quien cumplía condena por actividades dentro del grupo separatista vasco ETA y quien se fugó de la cárcel en 1985 sin conocerse hasta hoy su paradero.
La decisión de los miembros del jurado, integrado en buena parte por representantes de universidades vascas, puso al presidente de la comunidad entre la espada y la pared. Finalmente, el ejecutivo tomó la decisión de no revocar la concesión del premio a Sarrionandia.
Sin embargo, no hará entrega de los 18,000 euros (casi U$24,000) en que consiste el premio hasta que el prófugo, convicto por secuestro, regularice plenamente su situación con la justicia, según informó el Departamento de Cultura Vasco a la prensa.
Poeta, ensayista y traductor
Sarrionandia no es ningún principiante en el ámbito de las letras. Ha publicado más de una veintena de obras de ensayo y poesía. La última, Moroak gara behelaino, fue la que lo llevó a obtener el citado galardón en la categoría ensayo en euskera.
Además de ser conocido por las obras propias ha traducido a importantes autores al euskera, como por ejemplo a T. S. Elliot.
El gobierno vasco no ha querido poner en cuestión los méritos literarios de Sarri, y mucho menos contradecir la decisión de un jurado independiente formado por representantes de las universidades de Mondragón, de Deusto y del País Vasco; y una representante del ejecutivo autonómico.
Este premio ha desatado una ola de reacciones políticas desde todos los costados.
El Partido Popular considera "lamentable" que el gobierno de Euskadi conceda un galardón a un condenado por este tipo de delito.
Por el contrario, desde el partido Eusko Alkartasuna instaron al gobierno vasco a que explique por qué se ha retenido el importe que debía entregarse al ganador.
La vida de este prófugo de la justicia española también es digna de una obra literaria.
Aprovechó un concierto musical que buscaba amenizar la estancia de los presos para esconderse en un parlante.
Con esta argucia logró salir de las instalaciones de la cárcel donostiarra de Martutene en julio de 1985.
Desde entonces ha estado en paradero desconocido. Según la agencia Vasco Press, fuentes de seguridad en España aseguran que Sarrionandia vive en Cuba con una identidad falsa.
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