martes, 30 de agosto de 2011

Arte de pelos


Empecé recogiendo mi propio pelo del desagüe después de ducharme, cuenta la artista argentina Agustina Woodgate, que experimenta en su obra con cabello humano. Como ejemplo, este castillo, que se asemeja a los de arena pero está realizado íntegramente con pelos.



Esta torre de 1,4 metros de alto fue realizada primorosamente con 3.000 ladrillos hechos con cabello humano. “Elegí este material del cuerpo humano en particular, con una gran carga de tabúes culturales y políticos", dice Woodgate



Para sus obras, la artista recolecta cabello suyo, de familiares, amigos y desconocidos. "Al utilizar este material como medio de expresión artística, me intereso por la memoria, la muerte, el nacimiento y la renovación", explica



Durante cinco años, la artista instaló en diferentes ciudades del mundo pequeños salones de peluquería itinerantes, como este en Miami, donde les cortaba el pelo gratis a los transeúntes. “La experiencia me daba contacto físico directo, interacción, integración y confrontación con los residentes locales”, cuenta



El proyecto de las peluquerías móviles era parte de una investigación. “No sabía qué iba a hacer con todo ese pelo que recolectaba”, explica Woodgate. En la foto la vemos cortando el pelo en las calles de Puerto Rico.



"Esto es un retrato de mi familia materna. Mi bisabuela Beba, mi abuela Tessa, mi madre Tessy, y yo. Recolecté los cepillos de cada una de nosotras y les reemplacé las cerdas por nuestros propios pelos. Esta serie habla del paso del tiempo. Fue realizada con objetos que hacen referencia a la mujer y a la belleza. Los cepillos tienen una fuerte relación con sus dueños, que los llevan por años, utilizando siempre el mismo, como una relación íntima y exclusiva con este objeto”, le explica la artista a BBC Mundo.



“Existe una creencia de que cada vez que a uno se le cae una pestaña, la aprieta con su dedo pulgar contra el dedo pulgar de otra persona, se pide un deseo y la persona que se queda con la pestaña adherida la sopla y ese deseo se le cumplirá. Inspirada por este curioso ritual, cada vez que se me cae una pestaña la guardo y luego la enmarco. La idea es regalar la posibilidad de pedir deseos”.



De la cabeza a los pies: con los kilos y kilos de cabellos recolectado, la artista también confeccionó estas pantuflas.



En su proyecto más reciente, Woodgate desarmó ositos de peluche y con los pedazos resultantes diseñó y cosió a mano alfombras. El proceso comienza con la partida de los objetos de la vida amorosa de sus dueños. No sólo hace referencia a las historias personales de los dueños del juguete, sino que además investiga la alfombra como objeto que organiza recuerdos y linajes.



En las culturas orientales, la alfombra centraliza el espacio, que opera más allá de la pura utilidad para describir el mundo espiritual y mental en forma de tejido. Para ver más obras de la artista: www.agustinawoodgate.com. Fotos cortesía de Spinello Projects

No hay comentarios:

Publicar un comentario