El fenómeno conocido como K-pop, el género de música popular en Corea del Sur, es un enorme éxito en Asia y empieza a ampliar sus horizontes a Europa y Estados Unidos.
Conjuntos de chicas o chicos glamurosos provocan sensación entre un público adolescente que llena estadios de a miles.
Pero los artistas podrían ser los únicos que no sacan tajada de un negocio millonario.
La industria no siempre resguarda los intereses de músicos y cantantes en un contexto en el que la piratería ha cambiado las reglas de juego.
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